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MINAS DE LA REUNIÓN, 1904

La mayor catástrofe minera de España

José Manuel Sanchis

Mientras alguien nos recuerde, no moriremos del todo.

(Popular)

Pozo nº 7, 1926

Pozo nº 5 y chimenea, en 1920

Ocurrió el día 28 de Abril de 1904, en las minas de La Reunión, que explotaba la Cia. De los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, en la población sevillana de Villanueva del Río. Balance final: 63 muertos y numerosos heridos.

Teniendo en cuenta el elevado número de víctimas mortales, se trataría del mayor accidente minero ocurrido jamás en nuestro país. Con anterioridad a éste, recordaremos el ocurrido en Belmez el día 1 de Abril de 1868, en la mina Santa Elisa, donde perecieron 29 obreros, y el ocurrido en la misma localidad, concretamente en la mina Santa Isabel, el día 17 de Marzo de 1898, donde murieron 53 mineros. Con posterioridad al accidente que nos ocupa, ninguno de los acaecidos en España alcanzó tal magnitud. Al menos que nosotros conozcamos.

Acerca de las causas que lo produjeron, la Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería publicó en el tomo LV (XXII de la serie C), correspondiente al año 1904 (Pág. 262 y 263), un informe del que fueron autores A. Iznardi y E. Jubes, dónde se analizan las fatales circunstancias que debieron concurrir para producirse tan elevado número de muertes. Se trata, sin duda, de una versión “oficiosa”, ya que los autores reconocen estar a la espera del informe oficial del Ingeniero Jefe del Distrito, pero que por su rigor y minuciosidad creemos que en poco debió diferir del informe oficial.

Con total independencia de estas fatales circunstancias, se dan otras de índole social o político que vienen a agravar, en unos casos, o a atenuar, en otros, la terrible magnitud del accidente. Tal sería el caso de la presencia del Rey, Alfonso XIII, en Andalucía por aquellas fechas, o el acuerdo tomado por el Consejo de Ministros, bajo la presidencia de Antonio Maura, de que Su Majestad acudiese al lugar de los hechos, a lo que el Rey se opuso alegando compromisos ineludibles de su viaje, lo que le valió una durísima crítica por parte del entonces diputado nacional, que más tarde llegaría a ser Presidente de la República, Alejandro Lerroux, quien con su estilo anticlerical y populista supo ganarse las simpatías del mundo obrero. Sería Lerroux uno de los primeros políticos en desplazarse a lugar de los hechos, para tomar contacto con la realidad, de la que días después daría cuenta a través de los medios de comunicación, en un artículo que más adelante reproducimos, seguido de una incendiaría crítica hacia gobernantes y el mismo soberano.

En un intento por paliar la terrible situación de desamparo en que quedaban heridos, viudas y huérfanos (y posiblemente también para suavizar en la medida de lo posible la mala imagen que el monarca había dado al no querer desplazarse al lugar de la tragedia), y a iniciativa de un grupo de diputados y periodistas, se abrió una Suscripción Real, que alcanzó la suma de 15.155 pesetas, las cuales fueron repartidas entre las familias afectadas por la desgracia.

A consecuencia de este trágico accidente, los obreros se pusieron en huelga el día 6 de Mayo, coincidiendo también con la marcha de muchos mineros que solo trabajaban en la mina durante el invierno, dedicándose en los meses de buen tiempo a faenas agrícolas. El paro se prolongaría hasta el día 26 de ese mismo mes, al aceptar la empresa y gobierno discutir las reivindicaciones de los trabajadores, basadas casi exclusivamente en la reducción de la jornada laboral a 8 horas de trabajo en interior y de 9 en exterior. Hasta esa fecha, la jornada de trabajo española no tenía tope alguno, salvo para las mujeres y los niños, por lo que la de los mineros solía ser de 10 horas (11 horas y media de presencia en la mina).

Los accidentes seguirían produciéndose en estas minas, pese a no ser excesivamente peligrosas. En 1959, serían 16 los fallecidos a causa de una explosión de grisú. En 1967, 3 mineros morirían al ser sepultados por un hundimiento entre las plantas 15 y 16 del Pozo nº 4. Dos años más tarde, serían 8 los mineros muertos al producirse otra explosión de grisú en el mismo pozo.

Las Minas de La Reunión serían cerradas definitivamente en 1972.

   La mayor catástrofe minera española, y sin embargo, prácticamente desconocida. Apenas nadie ha investigado hasta el momento este gravísimo suceso, siendo los diarios de la época la mayor fuente documental, aunque al principio absolutamente caótico y plagado de noticias erróneas y contradictorias. Luís de Adaro no hace mención alguna al mismo en su monumental obra “Datos y documentos para una Historia Minera e Industrial de Asturias”, cuando relaciona los más graves accidentes acaecidos en la minería mundial de todos los tiempos, y tampoco Luís Juan Tomás hace gran hincapié sobre la tragedia en su magnífico libro “La minería sevillana del carbón. Minas de La Reunión y la Compañía de los ferrocarriles de M.Z.A.”

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