Trabajos/Villae Naevae

Asociación Villae Naevae

Web no oficial de Villanueva del Río

Ruta Jacobea Camino de la FronteraRevista_Historia_Espana_files/plantilla%20ruta%20jacobea%20camino%20de%20la%20frontera%206.pdfshapeimage_4_link_0
ObjetivosOBJETIVOS.htmlOBJETIVOS.htmlshapeimage_5_link_0
TrabajosTRABAJOS.htmlTRABAJOS.htmlshapeimage_6_link_0
PueblosPUEBLOS.htmlPUEBLOS.htmlshapeimage_7_link_0
Inicioindex.htmlindex.htmlshapeimage_8_link_0
Encomienda Santiaguista de Villanueva del RíoRevista_Historia_Espana_files/justificacion%20escudo%20encomienda%20santiaguista.pdfshapeimage_9_link_0
ContactoCONTACTO.htmlCONTACTO.htmlshapeimage_10_link_0
VídeosVIDEOS.htmlVIDEOS.htmlshapeimage_11_link_0
EnlacesENLACES.htmlENLACES.htmlshapeimage_12_link_0
GaleríaGALERIA.htmlGALERIA.htmlshapeimage_13_link_0
 

    Es de sospechar de que se trata de una leyenda popular sin mas fundamento que desacreditar al monarca pendenciero que tantos enemigos se granjeó.

         El diablo está en Cantillana

    Esta frase proverbial ya apenas se utiliza, pero hace una alusión a una localidad Sevillana en concreta, involucrando a personajes históricos para justificarla. Para González Fernández de Oviedo, autor de Quincuagenas de la Nobleza de España, el dicho se refiere a un capitán bajo las órdenes Alonso Jofre Tenorio, almirante y adelantado mayor de Castilla durante el siglo XIV que, durante la minoría de edad de Alfonso XI, recorría las cercanías de Sevilla sembrando el pánico. El capitán ejercía especialmente sus desafueros en Cantillana, por lo que los arrieros y caminantes se alejaban del lugar y acostumbraban a decir: "Vamonos por otra parte porque el diablo esta en Cantillana". Pero hay otros candidatos. También podría ser el maestre de campo Juan Pacheco, valido del rey Enrique IV, que le acompañó en su viaje a Sevilla en 1469. Pacheco era una persona muy odiada en la capital Sevillana, por lo que no se atrevió a entrar en ella y se hospedó en Cantillana y allí cometió una cuantas tropelías.

   Gonzalo Correas, en su vocabulario de refranes, afirma que el dicho completo es "El diablo está en Cantillana, urdiendo la tela y tramando la lana", y nos da otra versión de los hechos: "El rey don Pedro, el Cruel, dice que pretendió allí el amor de una doncella principal desposada (prometida en matrimonio), y el esposo venia a verla de noche, hecho fantasma por miedo del rey, vino a espantarse la gente, y hacer este refrán ", Se sabe que el monarca venia a pasar los veranos a Cantillana, a una finca de recreo situada entre los ríos Guadalquivir y Viar, que había sido propiedad del abuelo de Don Pedro, el rey Fernando IV el Emplazado. El refrán pudo surgir de una leyenda popular: los amoríos y calaveradas del rey Pedro I de Castilla al que se le atribuyen toda clase de conquistas u no solo militares. Es de sospechar que se trata de una leyenda popular (hoy diríamos urbana) sin más fundamento que desacreditar al monarca pendenciero que tantos enemigos se granjeó, llamado el Cruel por sus detractores, hasta que murió asesinado a manos de su hermanastro en marzo de 1369.

El Diablo está en Cantillana

Revista Historia de España